El Movimiento

El Movimiento

¿Qué Trae Bendición a Mi Vida?

El primer libro de la Escritura, indica que cuando todo estaba oscuro, en desorden y vacío la Presencia de DIOS se movía sobre la faz de las aguas, resulta demasiado interesante que en medio de un caos Dios esté en la mitad de todo, pues la generalidad es asociar a Dios donde hay luz y donde todo marcha bien.

Esto empieza a tornarse interesante, ya que una de las enseñanzas que podemos notar es que siempre que el Espíritu de Dios se mueva, no importa cuán grade sea el caos, siempre habrá oportunidad para una nueva creación.

Dios como dueño de los propósitos no va a perder su tiempo, es decir no manifestó su soplo sólo por el gusto de mover las aguas, detrás de ese movimiento había algo entre manos: las plantas, la luz, los animales, el hombre, etc.

Eso nos arroja otra verdad, pues si puedes sentir alguna inquietud por Dios, si al pensar en Él y sus propósitos algo se mueve por dentro, significa que algún plan divino debe estar tramando para manifestar una obra poderosa.

Si pensáramos qué trae cambios y bendiciones podemos tomar ejemplo de Dios que se movió en medio del caos. Eso quiere decir que cuando las cosas estén más complicadas, es cunado más debemos despertar a la acción, a la realización de cosas que trasciendan, aun cuando el panorama parece que no se puede lograr.

Cuando no hay escenarios esperanzadores es cuando más debemos movernos como si tuviésemos todas las puertas abiertas, porque la luz se necesita para la oscuridad y las soluciones para el caos.

Si en algún momento has sentido que estás viviendo una existencia estática, que no se encamina a propósitos, que no beneficia a otros, tienes la esperanza de que si hablas con Dios, su Espíritu te moverá, para cambiar tu caos, limpiar tus errores, cambiará tu esterilidad de mente y te hará como la tierra que creó: buena, provechosa, especial.

Hace siglos un pensador manifestó que lo único que permanece es el cambio, esto debe retarnos a cada uno de nosotros que nos hacemos dueños de la vida que vivimos y la de los otros, que preferimos que siga el malo conocido a que venga el nuevo por conocer, que nos aferramos a la misma manera de hacer negocios, que le tememos a la innovación, que le inyectamos dosis de rutina a la vida para estar tranquilos.

En un mundo egoísta y de búsqueda personal, donde se nos ha enseñado que es más importante lo que recibimos que lo que podemos dar, resulta contradictorio pensar en lo que podemos dar a los demás.

En ocasiones estamos con la manos abiertas para recibir, pero con las manos cerradas para dar; por lo general estamos buscando insistentemente oportunidades para ser beneficiados, pero no contamos con el mismo ímpetu para pensar qué puedo hacer para beneficiar a otros.

El agua que no está en movimiento, tiende a hacer pozos o charcos que generan putrefacción, muerte y desagrado, en contraste, aquella que va por un caudal, que nace y desemboca en algún lugar, alberga y produce vida proporcionando refresco y beneficio a su paso.

La pasividad, la indiferencia, el egoísmo el ensimismamiento, pueden convertirnos en aguas de pozo que no son provechosas para nadie, el consentir la idea que vinimos a este mundo sin dejar huella alguna o sin perseguir un propósito traerá el olor fétido de una vida sin sentido, que sólo malgasta el tiempo y los recursos alrededor.

El dejar un legado es algo que sucede con intencionalidad o sin ella. Puede ser que las persona más comprometida con el legado se proponga con ímpetu dejar un ejemplo de vida para su generación y siguientes, de seguro algo logrará. En contraste a ello, puede haber quien ni le pase por la mente la idea de que alguien le siga, imite o recuerde, justamente ese desinterés y manera de pensar se replicará en muchos otros.

Hay maneras de provocar que Dios haga algo a través tuyo, que seas como el agua que fluye y no se estanca, eso produce vida.

Ten muy en cuenta:

Sueña, vive, no aplaces, no aplaces sueños, no delegues lo que debes hacer, corre riesgos, presenta propuestas, emprende visiones, ayuda a otros, equivócate, levántate, trabaja, enfrenta tus miedos, perdona, aprende, enfócate, ama tus heridas, valora tus procesos, lánzate al vacío, pierde, triunfa, replantea estrategias, fracasa intentando, cae con estilo, teme a la rutina, gana, ríe, llora, roba el aliento, mata el desánimo, desecha para ganar, desconfía de lo fácil, cambia de temporada, no cuentes los días, haz que tus días cuenten…

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