Veneno Cotidiano

Veneno Cotidiano

Los hábito alimenticios y los menús van cambiando conforme a las costumbres, existen países en los que las ranas un platillo apetecido; cuando se de desea cocinar una rana viva, no es posible colocarla en agua a alta temperatura, pues el anfibio saltará inmediatamente al percibir el choque térmico.

La estrategia para lograrlo consiste en colocarla en un recipiente a temperatura ambiente en el cual poco a poco empiece a calentarse a fuego lento así el animal no percibirá el incremento del calor y sin darse cuenta se irá acostumbrando acomodándose al ambiente, hasta que morir sofocada.

En algunas ocasiones a algunos de nosotros nos pasa igual, estamos anestesiados por la rutina, adormecidos por las limitantes y la vida se nos puede escurrir entre los dedos y sin percibirlo morir lentamente.

Si existe un veneno, deben existir antídotos que lo contrarresten, una cura que solucione este problema.

¿Qué hace la diferencia que el mismo día con las mismas 24 horas, tenga diferentes efectos o resultados en unos que en otros? Ese es el secreto que debemos descubrir.

Es una gran verdad que los compromisos son para cumplirlos, que la vida consta de ciclos en los cuales debe haber una constancia, lo cual genera actividades repetitivas, asistencias recurrentes a lugares y demás; por más que lo deseemos no podemos evitar el tener que cursar varios grados yendo a un mismo lugar, realizando acciones que se repiten.

Los antídotos constan en añadirle a lo que nos corresponde hacer rutinariamente.

ANTIDOTO 1 INCOMODIDAD

El hacer siempre un esfuerzo, el dar la milla extra, el hacer lo que otros no hacen puede rompe la mortal rutina que nos agobia.

Aquellos que le ponen el valor agregado a lo que todo el mundo hace igual, se van abriendo camino, se les aumenta la plusvalía, viven cosas reales y diferentes en lo que hacen a diario.

Si eres una persona que su edad oscile entre los 15 a los 45 años, lo más probable es que con mucho entusiasmo digas que te apasiona viajar, que te encanta la idea de ir a otros lugares ajenos a tu cultura, probar comidas diferentes a las habituales, arriesgarte a aprender un lenguaje distinto al que dominas y si es necesario cambiar tu reloj biológico por las diferencias horarias.

Pero si este mismo escenario se lo planteas a una persona que pasa de los 70 años, que nunca haya dejado su tierra natal, lo más probable es que la motivación sea muy baja o nula.

Si te demoras en hacer cambios puede que sea más difícil para ti asimilarlos o desearlos.

La Biblia nos narra una historia tremendamente fascinante de un hombre al que sobre la séptima década de su vida, Dios se le aparece y no para decirle que le va a regalar una cómoda mecedora para que la use con el pijama térmica que le ayude a conciliar mejor el sueño.

Las directrices del Todopoderoso consisten en que salga de su etnia, deje a sus parientes y se encamine a una tierra desconocida para recibirla por heredad, valga la aclaración, el lugar a donde se debe mudar y que va a poseer ya está habitado por otros pueblos quienes probablemente no entreguen la posesión del territorio de la manera más pacífica.

Eso es una clara incomodidad dejar de estar rodeado por sus familiares y amigos para ir a un lugar en el nunca antes ha ido, recorrer distancias a lomo de camello transitando por unos estériles desiertos, no es el plan más atractivo.

Nuestra actualidad ha sido beneficiada con los medios masivos, las comunicaciones veloces recorriendo el mundo en segundos, el acceso a cantidades impresionantes de información a un clic de mouse o a un toque de la pantalla de tu móvil y aunque esto es genial ha generado algo en el inconsciente respecto a la manera de asumir la vida y en ocasiones a la velocidad de un mensaje de WhatsApp queremos obtener resultados que bien podrían tardar años de esfuerzo.

Hemos confundido la facilidad con la practicidad, queriendo logar muchas metas al mínimo esfuerzo, con la más baja constancia, con la pisca más pequeña de excelencia y con el ápice más reducido de experticia.

Es claro que la incomodidad es un mensaje que carece de popularidad, sobre todo cuando las redes sociales bombardean con testimoniales, tutoriales y productos que incitan a la fácil, rápido y sencillo.

Pero lamentablemente los principios del trabajo duro, la diligencia y el añadir valor agregado, son los que nos van a abrir las puertas más importantes de nuestras vidas, van a generar las alianzas más sólidas y nos van a convertir en las personas más confiables.

ANTIDOTO 2 INCONFORMISMO

Definitivamente las fortalezas de me conformo con con lo poco, peor es nada, debe ser desechadas de nuestras vidas.

El pensar que hay toes y que debemos resignarnos hace que la cotidianidad nos absorba y nos amoldemos a la rutina.

Este antídoto funciona con una dosis de insatisfacción, de estar feliz por el punto al que se ha llegado, pero tener en la mente el siguiente escalón, no lo hablo desde el punto de vista financiero, sino en todas las áreas de la vida.

Es claro que debemos ser agradecidos y disfrutar lo que la providencia divina nos asigna, pero quien no vive insatisfecho no avanza a algo mejor.

El manual por excelencia, la Biblia registra el ocaso de uno de los hombres relevantes de su época, el profeta Elías tenía la firme convicción que su trasegar en esta tierra llegaba a su fin y que a donde iba no necesitaba llevar consigo el manto que Dios le había entregado para desarrollar su propósito.

Sin embargo, se nos escapan detalles entre líneas de gran precio, puesto que la convicción que reposaba en el corazón del profeta también reposaba sobre un grupo denominado, los hijos de los profetas, que eran una especie de seguidores y aprendices del oficio profético y sobre un hombre llamado Eliseo.

Todos manejaban la misma información, era claro que Elías se marcharía y dejaría una vacante y unos zapatos difíciles de llenar para sus prosélitos, no obstante estos hijos de los profetas parecían estar conformes con lo alcanzado y no quisieron ir un poco más allá, a diferencia de Eliseo que habiendo seguido a Elías estaba inconforme y no sólo aspiró a la vacante, sino que pidió el doble de la dotación de su maestro.

El fin de la historia indica que Eliseo lo logró, pero detrás de todo eso está la inconformidad de pensar, quiero su cargo, pero con el doble de salario.

Esto es lo mismo que sucede en nuestros días. Las gentes tienen claro cuáles podrían ser los logros a alcanzar, qué podría pasar si llegaran a ciertos puntos, pero sólo unos pocos «Eliseos» sienten ese inconformismo que no los deja dormir y logran lo que los demás sólo saborean como espectadores.

Los inconformes logran alterar la cotidianidad añadiendo logros, experiencia, aprendizajes y adrenalina de vida que sólo la da esa capacidad de riesgo.

ANTIDOTO 3 INQUIETUD

Soy del pensamiento que las cosas que te indignan, esas que te hacen hervir la sangre, son indicadores naturales del propósito.

Las inquietudes nos llevan a «no tragar entero» a resolver esos interrogantes que merodean en el corazón, aquellos que se preguntan si hay algo más que se puede hacer para solucionar alguna situación o para optimizar lo que ya está funcionando, están más cerca de romper con la pasividad de una rutina cómoda que te abriga como una buena cobija y te adormece para la conquista.

Algunos contrarrestan este antídoto con posturas como: Si está funcionando bien o mal, ¿Para qué cambiarlo? o eso ya lo han intentado y no ha funcionado, es mejor no desgastarse en eso.

Los inquietos van más allá, porque las dudas no los dejan en paz, hace más o menos 3000 años, se suscitaba una guerra entre dos pueblos, uno le tomó ventaja al otro, porque desde el comienzo de la batalla colocaron a un hombre grande que impresionara y les infundiera miedo a los del batallón opuesto.

Este grandulón gritaba dos veces al día, su aspecto y su tono desafiante hacía huir a los oponentes. Aplicó esta técnica durante 40 días, es decir el ejército oponente vio a este gigantón durante 80 ocasiones atemorizar las líneas de la batalla con su aspecto y sus palabras, lo que ocasionó un rayón en el disco duro de la gente de manera que no se podía encontrar la victoria para este combate.

Un joven enviado a llevar unas provisiones a unos soldados presenció cómo este soldado gritaba e intimidaba y tuvo un cuestionamiento: ¿Quién es este que provoca a los escuadrones del Dios viviente?. Esa pregunta e indignación dio tantas vueltas en su cabeza que terminó poniéndole en la línea de batalla y obteniendo la victoria para su pueblo.

Este muchachito inquieto llamado David se preguntó cómo podía cambiar esta situación y más allá de lo que Goliat gritaba, se cuestionó si era verdad lo que estaba escuchando.

A veces creemos las mentiras porque nos las están gritando más fuerte que la verdad.

A veces creemos las mentiras porque nos las han repetido más que la verdad.

Pero es allí cuando el pensamiento crítico entra en acción y debe hilvanar soluciones, nacimos con la capacidad de pensar, de resolver, de modificar.

No dejes que la rutina apague la voz de las inquietudes que te pueden llevar a la genialidad, a ser una respuesta para muchos, utiliza los antídotos que te mantienen en pie contra el veneno cotidiano.

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