DIOS ANGUSTIADO

DIOS ANGUSTIADO

Podríamos asumir que es incorrecto que Dios experimente angustia, para alguno de nosotros la desesperanza es un sentimiento demasiado humano para atribuírselo al Eterno.

Sin embargo, somos imagen y semejanza de Dios, quiere decir que nuestra estructura es una representación o figura de su Él.

Dios es una persona, tiene atributos de persona, de su imagen fuimos creadas las personas, tal vez es más persona que cualquier humano en la tierra, Siente, decide, se enoja, se entristece, se goza.

Hace algún tiempo encontré este pasaje como una gema preciosa que me permitió tener una perspectiva del Señor un poco más cercana, la cual luego se volvió una de nuestras conferencias, al final te dejaré los enlaces.

Este pasaje sucede en el libro de los Jueces, durante una época decadente en la que el pueblo de Dios se encuentra en una crisis moral y espiritual, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Israel había pretendido burlar al Señor, cada vez que se sentían contra la espada y la pared, clamaban a Dios, pero una vez eran librados se olvidaban de su Salvador y acudían a su hedonismo viviendo en sus placeres.

Como lo cité anteriormente, Dios es una persona y cómo tal, llegó a un límite en su paciencia y decidió entregarlos a su desenfreno y no librarlos más. En tono indignante el Creador increpa que ya no estará ahí para sus escogidos, por cuanto ellos lo abandonaron a ÉL.

Ante esta impactante declaración el pueblo despliega una serie de actuaciones que hacen pasar a Dios de la ira a la angustia, como un padre que a pesar de todo sigue amando a sus hijos.

Muchos de nosotros podemos pensar que estamos en deuda con el cielo y que Dios puede tornarse indiferente con nosotros, tal vez te interese como volver el corazón de Dios de nuevo hacia a ti.

Es claro que a Dios no lo podemos manipular, doblegar o engañar a Dios, por lo que nunca encaminaríamos este mensaje a ello.

Hay quienes pretenden sacar provecho pidiendo favores a Dios, sin escuchar si Dios necesita o quiere algo.

En el pasaje al que hacemos referencia, los judíos buscaban a los dioses paganos, deidades con d minúscula, que estaban a la orden del día, que viéndolo desde la distancia podríamos criticar a los hebreos por su infidelidad para con Dios.

Pero antes de juzgar tan fuerte a la descendencia de Abraham, es menester hacer una introspección, porque en ocasiones tenemos a un dios falso sentado en el trono de nuestro corazón.

Puede ser un trabajo, una persona, nosotros mismos, un líder político o religioso, que hemos puesto por encima del primer lugar que el corresponde a Dios. Tal vez no creemos en Baal, pero confiamos en un político o en un súper ungido como fuente de los milagros.

Y llega un punto en el que el Dios verdadero se hastía de esa situación y como un amigo menospreciado, le increpa a su pueblo que ya no le busquen más, que sigan yendo a las deidades de turno para que los ayude y los libre; podemos notar la molestia y la ira divina en estas acciones.

Pero Dios pasa de la ira a la angustia cuando:

Reconocemos

Jueces 10:15, relata que los hijos de Israel reconocieron su pecado. Si hay algo que Dios ama es que vayas a tu lugar privado y le digas la verdad, Salmo 51:6. Por dura, pecaminosa o fatal que esta sea, reconocer y darle el valor correcto a tus actos te va a acercar a Dios y empezará a tocar su corazón.

Muchos altivos andan por ahí, pensando que no han fallado y que no le deben nada a Dios. Que no necesitan su favor y su perdón.

Somos expertos en encontrar las fallas y las grietas en la vida de los demás, pero en ocasiones no nos hacemos responsables de nuestros errores y cuando algo nos involucra buscamos escudarnos en alguien más que provocó esto.

David usa una palabra en los salmos para hablar de referirse a sus faltas: Rebelión, lo que significa un acto consiente y premeditado de levantarse en contra. En ocasiones en un actuar adrede, nos hemos levantado contra los principios establecidos por Dios y los hemos quebrantado.

Cuando David reconoció su maldad, Dios perdonó su pecado, si no reconocemos no podemos llegar a tocar el corazón de Dios. Sé que resulta difícil pensar en humillarse, someterse y reconocer, pero delante de Dios esto nos sana y nos libera, no desaproveches la ocasión para en privado ir a su presencia y recibir el perdón de Dios.

Buscar

Los hijos de Israel decidieron buscar a Dios, estrecharon los lazos. No podemos conocer a alguien con quien no tenemos relación, que no tenemos cercano.

Es irónico que en nuestra vida pretendamos establecer relaciones por gustos, necesidades o intereses, pero en esas expectativas no aparece Dios.

Sin oración no hay favor de Dios en nuestras vidas.

No hablamos de esas actividades grupales, sino de alguien que a solas desee pasar tiempos con Dios.

Si nos relacionamos con alguien influyente y poderoso lo más probable es que podamos sacar algún provecho de ello, ¿Cuánto más si nos relacionamos con Dios?

Cuando el afamado rey David falla, escribe un salmo sincero y desgarrador, en el cual suplica por la presencia divina en su vida. Lo más curioso es que el fruto de sus errores no terminó en tener que abdicar del reino, perder las riquezas o ser alejado de la sociedad, lo que implica que lo que para nosotros son prioridades, para un hombre que tiene un deseo por Dios son sólo añadiduras.

Si priorizas en Dios, te será añadido todo lo que necesitas

Quitar

El acto masivo del pueblo fue quitar los dioses ajenos, para nuestro contexto actual, es renunciar o dejar de priorizar en todas aquellas cosas que le quiten el primer lugar a Dios.

En ocasiones son confianzas o dependencias, en una persona, en una circunstancia, en el dinero, en la palabra de alguien. Todo lo anterior puede fallar y si eso está por encima de confiar en Dios, es susceptible de ser removido.

Las despedidas son tristes, pero necesarias, llegan momentos donde no podemos seguir igual, y llega la hora de sacar de raíz un hábito, una persona, una aplicación del celular, no es fácil pero es posible.

No confíes 100% en alguien, a menos que esa persona sea Dios.

Andrés Dallos

Inclusive la gente o circunstancias son permitidas o provistas por Dios, así como llegan pueden irse, un día estar y al otro día no existir.

Servir

El pueblo se acordó que Dios no sólo era una fuente de favores, sino que también podía ser servido, no porque Dios lo necesite para seguir siendo Dios, sino porque es Digno de eso y más.

Existe una gran diferencia entre alguien que se esfuerza por Él y por alguien que no.

No podemos decir que el servicio purifica o que es una obra de salvación, pero si llama la atención de Dios y lo acerca a nosotros y genera beneficios a corto o mediano o largo plazo.

David sirvió al Señor y como consecuencia de ello, Dios conservó una tribu de su linaje que siempre tuviera un rey.

Hay bendiciones que vendrán sobre gente que viene después de nosotros, sólo por haber servido. Servir a Dios paga y paga muy bien, si en el trabajo le remuneran con un salario, Dios da mucho más que eso.

Cada uno de nosotros elige en qué invierte su tiempo, pero nunca Dios quedará en deuda con alguien que se haya puesto a sus servicio.

En tus manos está provocar la ira o la angustia de Dios…

Escucha la conferencia completa en:

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